COVID-19

Un llamado de la razón

Activistas de la salud sobre protección de patentes y salidas globales de la pandemia. Por Julian Toewe.

“Las personas en los estados ricos y sus gobiernos deben comprender que sólo junt@s podremos tener un futuro en este planeta y que, mientras no estemos tod@s a salvo, nadie lo estará”, expresa Rene Loewenson justo al comienzo de la entrevista. La epidemióloga de Zimbabue dirige la organización contraparte de medico Training and Research Support Centre (TARSC) que, entre otras actividades, impulsa la educación sanitaria en el contexto de grandes proyectos mineros. El colega de medico Dieter Müller y yo entrevistamos a Rene y a otr@s cinco médic@s y activistas de la salud acerca de los impactos de la pandemia de COVID-19 en sus países, así como de la influencia que ejercen allí los derechos de propiedad intelectual sobre el suministro de vacunas y medicamentos.

Puede que aquí, en Alemania, la campaña de vacunación esté avanzando lentamente; para la mayoría de habitantes de los países del Sur Global, esta se encuentra aún en un futuro distante. Esta situación se expresa actualmente de manera dramática en Brasil, donde en varias provincias, entre ellas Sao Paulo, se ha declarado el estado de emergencia sanitaria y hospitalaria. La ocupación de camas se encuentra cerca del cien por ciento, mientras que en el país, que tiene la tasa de mortalidad más alta del mundo, los contagios siguen a la alza. Esto debe atribuirse a la política de Bolsonaro, pero también al hecho de que en Brasil, como en otros países del Sur Global, la capacidad nacional en materia de investigación y producción de vacunas ha sufrido un retroceso durante las últimas décadas.

Sobre esta situación informan Delen de la Paz, médica y coordinadora del People 's Health Movement (PHM) en Filipinas y el médico mexicano Gabriel García, quien ejerce su profesión en comunidades indígenas en el estado de Chiapas. Hasta el fin de la década de los noventa, ambos países eran considerablemente autosuficientes en materia de vacunas y disponían de excedentes que, en parte, exportaban hacia países vecinos. Con la llegada del neoliberalismo, las capacidades de producción, en su mayoría públicas, fueron privatizadas o desplazadas por la competencia tras su apertura al mercado mundial. La dependencia actual de estos países a las vacunas producidas por unas cuantas farmacéuticas del Norte Global que lideran el mercado es, por tanto, un efecto relativamente reciente de la globalización neoliberal, como subraya de la Paz. 

La desigualdad como motor de la pandemia

Le preguntamos a Leslie London por qué los efectos de la pandemia han sido tan desastrosos en Sudáfrica. El profesor de salud pública y activista de PHM en ese país destaca el papel de la desigualdad en la sociedad y en el sistema de salud, e identifica principalmente al desempleo generalizado y a las relaciones laborales informales como las causas de las altas cifras de contagio, ya que sólo una minoría puede resguardarse en el trabajo desde casa. No obstante, afirma, resulta positivo que las experiencias de las acciones contra el VIH-SIDA puedan servir como apoyo en el contexto de esta pandemia. Entre ellas están enfoques participativos de salud con l@s llamad@s Community Health Workers y el acceso libre y gratuito a medicamentos necesarios. Pasos importantes para el futuro serían, además, la construcción de capacidades de producción farmacéutica propias y la supresión de la protección de patentes.

A Antonio Martins le resulta sorprendente la escasa protesta en el Norte Global frente al hecho de que las compañías farmacéuticas hayan recibido fondos públicos para el desarrollo de vacunas, para después poder venderlas a los gobiernos respectivos a precios elevados. Antonio, editor del portal electrónico de izquierda Outras Palavras, también contraparte de medico, critica en la entrevista el concepto de propiedad intelectual, ya que este ha hecho posible escasear las vacunas y luego ofrecerlas a precios exacerbados en medio de una crisis sanitaria global. Por ello, la lucha contra la pandemia debería buscar el fortalecimiento de los Commons, es decir, de los bienes comunes, e impulsar un acceso libre al conocimiento, a la tecnología y a la educación a escala mundial.

¿Cómo será el mundo después de la pandemia? Una reconfiguración de las relaciones Norte-Sur será imprescindible, dice Rangarai Machemedze, científico social de Zimbabue activo en la organización contraparte de medico Regional Network on Equity in Health in East and Southern Africa (EQUINET). En ella, él se ocupa de temas de política sanitaria global y realiza una crítica al poder concedido a las empresas farmacéuticas al interior de la OMC y la OMS mediante la protección de patentes. Si bien la iniciativa de los gobiernos de Sudáfrica e India para la suspensión de la protección de patentes al interior de la OMC es políticamente adecuada, una reglamentación excepcional no resuelve el problema esencial. Este radica, según Machemedze, en que el sistema de patentes coloca la ganancia de las empresas por encima del derecho global a la salud.

Además de la cuestión del acceso a las vacunas, nuestr@s interlocutor@s consideran alarmantes las tendencias cada vez más autoritarias observables en sus países. Bajo pretexto del combate a la pandemia, se habrían llevado a cabo violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Sobre todo regímenes autoritarios habrían actuado de manera más represiva, anulando derechos fundamentales. Así, el gobierno filipino representado por el presidente Duterte ha aprobado una nueva ley antiterrorista que, como relata Delen de la Paz, ha desencadenado una persecución mortal de opositor@s. Ella insiste, por ello, en que la lucha emancipatoria por el derecho a la salud debería concebirse siempre como una lucha por una vida autodeterminada, en un sentido integral. 

Publicado: 12. abril 2021

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