El ataque a Irán

Mundo de lobos

4 mar 2026   Tiempo de lectura: 6 min

Pero quien hable de paz, también debe hacer algo por conseguirla.

Los crímenes del régimen iraní, entre los cuales se cuentan lxs por lo menos 30 mil asesinadxs durante las protestas a inicios de enero, son imborrables; cualquier persona en la diáspora lo sabe, conoce detalles de los crímenes, así como a familias víctimas de los mismos. Su esperanza de que algo cambie después de tanto sufrimiento no puede borrarse con argumentos geoestratégicos. Sin embargo, resulta improbable que las ilusiones de un futuro democrático y en paz para el país puedan convertirse en realidad con base en la guerra: el golpe de realidad será duro. ¿Pero son estos argumentos para no querer liberarse de un régimen con pretensiones de perpetuidad? Por un lado, los crímenes del régimen iraní no compensan ni justifican los del gobierno de Israel. 

Por el otro, tenemos al canciller alemán que, tras el comienzo de los ataques israelíes y estadounidenses contra Irán, declaró que no era momento para dar lecciones de derecho internacional; pero al mismo tiempo, Alemania se suma a las críticas de Francia y Gran Bretaña frente a los contraataques de Irán. El término “doble rasero” no alcanza para describir la suspensión selectiva del derecho internacional; las normas internacionales no aplican para “socios y aliados” (Merz), sino que están reservadas para los enemigos. Sin embargo, no se puede apelar al derecho internacional cuando se trata de Groenlandia, Taiwán o Ucrania y hacerlo a un lado se trata de Irán, Venezuela u otros regímenes: o se aplica para todos o para nadie, guste o no. 

A diferencia de intervenciones militares en el pasado, esta resalta por la manera descarada en que se viola el derecho internacional y se imponen los intereses particulares. Mientras que durante la guerra contra Irak en 2003 Estados Unidos se apoyó en la así llamada Coalición de la Voluntad – compensando así la carencia de legitimación por parte del Consejo de Seguridad de la ONU –, hoy en día, Israel y Estados Unidos actúan por su cuenta. Porque pueden hacerlo. Rige el derecho imperial del más fuerte. 

Después del genocidio en Gaza, del fin del régimen de Assad, así como del enorme debilitamiento de Hezbolá en Líbano, parece que ha llegado el momento de Estados Unidos e Israel para reconfigurar por completo el Medio Oriente de acuerdo a sus intereses: supuesta seguridad para unxs al precio de la vida de otrxs. Dirk Moses acuñó el término “seguridad permanente” para describir la aspiración de un Estado para alcanzar inmunidad frente a amenazas presentes y futuras. Esta aspiración no admite concesiones, sino que está ligada a la destrucción, el desplazamiento o el control de aquellxs que son vistxs como un peligro para la seguridad del Estado. 

Justo antes de los bombardeos a Irán se hablaba de un posible avance en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, mientras que, tras bambalinas, Estados Unidos e Israel habían planeado ya los ataques. ¿Qué relevancia queda para la diplomacia en el futuro si ya ha perdido todo su carácter vinculante?

Alemania es corresponsable de que ya no exista ninguna institución internacional digna de mencionarse capaz de poner freno a la aplicación del derecho del más fuerte. Aún cuando Friedrich Merz pretende vender su postura como una reacción pragmática frente a un mundo cada vez más complejo, este país podría jugar un papel distinto al de someterse al poder: la institucionalización del derecho internacional, el establecimiento de la prohibición del recurso a la fuerza entre Estados y la persecución jurídica de crímenes  y criminales de guerra… ¿No son todas ellas lecciones extraídas de la Segunda Guerra Mundial, iniciada por Alemania?

El mundo de lobos se configura bajo la ausencia del derecho internacional, con un estado de guerra permanente para garantizar una supuesta seguridad, la imposición de sus intereses particulares, así como el acceso a recursos. No obstante, el derecho del más fuerte no constituye una opción para un mundo que ya tiene suficientes crisis por combatir y que sólo pueden resolverse actuando de manera común. 

Pero quien hable de paz, también debe hacer algo por conseguirla. Si Europa quiere aferrarse a la paz y al derecho internacional, para ello requiere una perspectiva distinta frente a su violencia y su complicidad, así como una idea propia en el nuevo orden mundial. Su posición pasiva en medio de esta espiral descendente, el rearme, la exclusión y la marginalización… Todo esto refuerza esta espiral, hace el juego a la derecha y nos conduce a todxs hacia el abismo.

En Irán, medico impulsa una red de activistas en apoyo a l@s herid@s durante las protestas tras el asesinato de Jina Mahsa Amini, así como a lxs familiares de lxs presxs. El grupo se encarga de cubrir los costos del tratamiento médico, de las prótesis y del traslado a hospitales. En algunos casos, lxs presxs o lxs asesinadxs mantenían a sus familias quienes, dejadas a su suerte, se encontraban en una situación de precariedad económica. A ellas se les apoya absorbiendo los costos de tratamientos médicos y de su manutención. En vista de los ataques israelíes-estadounidenses, este trabajo por ahora se encuentra suspendido. 

En Líbano, medico colabora desde décadas con la organización para la salud Amel Association. Amel opera centros de salud a lo largo del país, así como seis clínicas móviles. Sus trabajadorxs ofrecen atención médica básica para todas las personas y brindan dicha atención también a refugiadxs sirixs en el valle de Bekaa. En vista de la reciente escalada del conflicto, Amel procura el abastecimiento de desplazadxs provenientes del sur del país con medicinas y alimentos en escuelas y otros albergues de emergencia; con sus clínicas móviles, llegan con ayuda hasta apartados lugares de refugio. Nuestra organización contraparte palestina de muchos años, Nashet, organiza actualmente la atención para la población que huye desde el sur del país. 

En Israel, las contrapartes de medico emprenden varias veces al día el camino hacia los refugios antiaéreos en Tel Aviv, Jerusalén o Haifa. Su trabajo está adecuado a las circunstancias: en Gaza y en Cisjordania, los accesos terrestres se encuentran limitados desde el inicio de la guerra; los puntos de revisión y cruces fronterizos están cerrados y lxs palestinxs no pueden salir de sus ciudades. El tránsito de bienes de ayuda y otras mercancías hacia Gaza no está permitido, lo que ya está ocasionando otra vez dificultades en el abastecimiento de alimentos. Las contrapartes de medico ya conocen muy bien esta situación de emergencia y continúan brindando ayuda. 

También mantenemos comunicación diaria con nuestras contrapartes en Siria, Irak y en las regiones kurdas, compartiendo no sólo análisis, sino también la preocupación de lo que aún podría estar por venir. 


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