No se trata de un hombre que busca los reflectores. Quien haya escuchado a Moussa Tchangari en la conferencia de medico “La (re-)construcción del mundo” en 2021 o durante la Global Assembly de 2023 en la Iglesia de San Pablo en Frankfurt, o quien haya leído sus entrevistas con medico, conoce el tono tranquilo, casi tímido, con el que presenta sus análisis. No obstante, incluso –o precisamente– las palabras discretas pueden tener un gran impacto, siempre que sean acertadas. De manera recurrente, Moussa Tchangari ha llevado temas de corrupción, desigualdad y responsabilidad estatal a la opinión pública, ya sea en forma de artículos, libros o debates públicos. Sin embargo, su voz ha sido silenciada. El 3 de diciembre de 2024 fue detenido en Niamey y, desde entonces, no ha recuperado su libertad.
Su compromiso político data desde sus estudios de filosofía en los años ochenta, siendo cofundador de varias organizaciones comprometidas con los derechos humanos y la participación social. En 2005, organizó manifestaciones en contra del alto costo de vida, a las que asistieron más de 100 mil personas. Para muchxs activistas en África Occidental, su pensamiento arraigado en el marxismo se volvió un importante punto de referencia, especialmente por su convicción de que las transformaciones sólo son posibles mediante el debate público y la movilización social. Su lucha por la democracia y la justicia social conecta la formación política con el apoyo concreto a personas víctimas de la violación de sus derechos.
Este compromiso lo puso frecuentemente en conflicto con los gobernantes en turno, siendo detenido en varias ocasiones por criticar públicamente la política del gobierno o por su participación en protestas. A pesar de ello, se mantuvo como una de las pocas voces en el país que reivindicaba con firmeza los derechos democráticos y el Estado de derecho, que no calló frente al régimen militar que controla el país desde julio de 2023 y que ahora lo tiene encarcelado. Las autoridades lo acusan de participar en una “conspiración criminal relacionada a un grupo terrorista”, de “socavar la defensa nacional” y de “conspirar contra la fuerza del Estado mediante actividades de inteligencia con fuerzas enemigas”. En el peor de los casos, un fallo adverso podría significar para él la pena de muerte. Evidentemente, las acusaciones tienen motivaciones políticas. Todos los intentos para alcanzar su liberación han fracasado hasta la fecha.
La relevancia que tiene la voz de Moussa Tchangari puede verse también en la solidaridad internacional con él. Para medico, él es desde hace muchos años un compañero importante, un amigo y un interlocutor. Sus análisis sobre el orden global multipolar, la región del Sahel, así como sobre migración, política de seguridad y conflictos sociales, no sólo enriquecieron nuestro trabajo, sino que, en varias ocasiones, pusieron las bases para su realización. Ante todo, Moussa Tchangari encarna una posición que es fundamental para muchas organizaciones contrapartes: la lucha incansable por derechos y dignidad, aún bajo las condiciones políticas más difíciles y asumiendo grandes riesgos.
Kerem Schamberger


