Palestina e Israel

En causa propia

23 feb 2026   Tiempo de lectura: 4 min

La política represiva del gobierno israelí también afecta a medico.

Por Tsafrir Cohen 

Desde hace más de treinta y cinco años, medico apoya el trabajo de contrapartes locales en Palestina e Israel. Con este fin, medico estaba registrada como organización internacional desde hace décadas en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de Israel, así como frente a la Autoridad Palestina en los territorios ocupados. A finales de diciembre de 2025, el Comité Interministerial –un nuevo organismo del gobierno iraelí encargado ahora del registro de las ONGs internacionales– comunicó a 37 organizaciones internacionales que su registro estaba por expirar: una de ellas es medico international. 

Ya en años recientes, el gobierno israelí y sus organismos dependientes habían sometido a una fuerte presión el trabajo de nuestras contrapartes, tanto en Israel como en los territorios palestinos ocupados. Esto derivó en la criminalización de varias de las principales organizaciones de la sociedad civil palestina. En octubre de 2021, el entonces Ministro de Defensa, Benny Gantz, clasificó a seis de ellas como organizaciones terroristas; entre las afectadas se encuentran instituciones que documentan violaciones al derecho por parte de Israel y apoyan a familias campesinas en contra del ilegal robo de tierras llevado a cabo por ese mismo país. El Ministerio no presentó pruebas convincentes, algo que ha sido confirmado públicamente incluso por donantes estatales internacionales. A pesar de ello, terminaron suspendiendo su apoyo, permitiendo así que la campaña de difamación cumpliera su objetivo: asfixiar económicamente a las organizaciones y, con ello, paralizar a sectores clave de la sociedad civil organizada en Palestina. 

Con Donald Trump en la Casa Blanca, el siguiente golpe no se hizo esperar. En septiembre de 2025, el Departamento del Tesoro estadounidense impuso sanciones en contra de tres reconocidas organizaciones defensoras de derechos humanos en los territorios ocupados: el Al Mezan Center for Human Rights y el Palestinian Center for Human Rights –ambos con sede en Gaza–, así como Al Haq, la organización palestina defensora de derechos más longeva en Cisjordania. La razón para el decreto de las sanciones: la acusación que pesa sobre las organizaciones por apoyar las investigaciones de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre posibles crímenes cometidos por Israel. En combinación con las sanciones estadounidenses contra el personal de la CPI, el proceder de la administración Trump va mucho más allá de la tradicional postura de no reconocimiento de la Corte: Estados Unidos ataca a la CPI en tanto que expresión de la idea de una acción penal internacional frente a violaciones de derechos humanos, con una referencia explícita a Israel. A esta situación se suman los ataques a organizaciones humanitarias y a su trabajo, como los que pone en práctica el gobierno israelí desde hace bastante tiempo mediante acusaciones, ya sea en contra de la organización de ayuda de Naciones Unidas para lxs refugiadxs de Palestina UNRWA o en contra de organizaciones palestinas o israelíes que se han posicionado con claridad en contra de la política de ocupación y de asentamientos. 

A pesar del retiro de nuestro registro, hasta ahora nos ha sido posible continuar apoyando a nuestras contrapartes; no obstante, las consecuencias para los proyectos de otras organizaciones internacionales han sido terribles: cuando no se autorizan las visas para el personal internacional (médicos, por ejemplo), esto se deja sentir inmediatamente entre la población afectada; además, hay otras maneras de socavar el trabajo. En este sentido, Israel ha excluido desde octubre de 2023 a todas las organizaciones de ayuda palestinas, así como a todas las organizaciones internacionales que no tengan personal propio en la Franja de Gaza de la posibilidad de introducir ayuda humanitaria por sus propios medios. En contadas ocasiones hemos podido enviar medicamentos a Gaza a través de otra organización, sin embargo, nuestras contrapartes allí han tenido que conformarse principalmente con lo que estaba disponible en el mercado, casi siempre a precios muy elevados. Mantenemos funcionando la transferencia de dinero hacia Gaza, haciendo llegar los donativos, como ha ocurrido en los últimos dos años. 

Continuaremos apoyando el trabajo de nuestras contrapartes con todos los medios a nuestra disposición; sin embargo, no está claro cómo se desarrollará la situación. Recientemente, el ministro de Asuntos de la Diáspora anunció que ya ni siquiera se permitirá la entrada a Israel al personal de organizaciones no registradas, así sea para atravesar hacia los territorios ocupados, para tareas de corta duración o para viajes de trabajo a Palestina. Por parte de Israel, las señales siguen apuntando a una mayor escalada.
 

Tsafrir Cohen es director ejecutivo de medico international. Hasta 2014, fue responsable de la coordinación de proyectos y de las relaciones públicas para Israel y Palestina, también en medico. Posteriormente dirigió oficinas regionales de la Fundación Rosa Luxemburg: primero en Israel y después en Reino Unido e Irlanda. 


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