Palestina/Israel

Bajo el shock y las bombas

09/10/23   Tiempo de lectura: 8 min

A causa de los graves bombardeos, nuestros compañer@s en Gaza no están en condiciones para dar entrevistas. Por ello, hablamos con Chris Whitman, nuestro representante en Palestina, quien se encuentra en contacto regular con ell@s.

medico: ¿Cuál es la situación en Gaza?

Chris Whitman: Según las cifras más recientes del viernes por la mañana, 1,537 personas han muerto en la Franja de Gaza a causa de los ataques aéreos y del fuego de artillería, la mayoría de ellas probablemente víctimas civiles. El ejército israelí ha establecido un bloqueo total sin precedentes, que ha interrumpido el suministro de electricidad, combustible y agua en la Franja de Gaza. No se permite el paso ni siquiera de cargamentos humanitarios: ni agua, ni alimentos, ni medicamentos, absolutamente nada. La única planta eléctrica de la región se quedó sin combustible la tarde del miércoles, por lo que las personas pronto quedarán sin condiciones para comunicarse con el exterior.

Un@ puede imaginarse lo que este bloqueo representa para los hospitales, sobre todo para las estaciones de cuidados intensivos, de cirugía y de neonatología. Para las víctimas de bombardeos con heridas por esquirla, con desprendimiento de extremidades, etc., esto significa que perecerán debido a heridas que en otras circunstancias no representarían un riesgo mortal. Gaza es una de las zonas más densamente pobladas a nivel mundial, por lo que las enfermedades se extenderán rápidamente mientras las bombas siguen llegando desde cielo, mar y tierra. El director del Hospital Shifa, el más grande de Gaza, declaró que el combustible para los generadores alcanzará cuando mucho para dos días más. Después, en sus palabras, el hospital se convertirá en una morgue.

¿Cómo se encuentran nuestras organizaciones contrapartes en Gaza? ¿Cómo te mantienes en contacto con ellas?​​​​​​​

En cuanto comenzaron los ataques aéreos sobre Gaza, me puse en contacto con ellas, para cerciorarme de que estuvieran bien. No hay ningún espacio seguro en Gaza, por ello la angustiante pregunta “¿y qué pasa si no responden?” siempre está presente. La primera persona a la que le envié un mensaje fue Bassam Zaquot, de nuestra organización contraparte Palestinian Medical Relief Society (PMRS). Él es coordinador de proyectos y médico, desde hace muchísimos años colaboramos con él, actualmente en el marco de un proyecto grande financiado por el BMZ, para un centro para el tratamiento de enfermedades crónicas en Gaza. Nuestro trabajo común ahí se concentra por lo general en pacientes con enfermedades como hipertensión, diabetes, entre otras. A su vez, durante guerras anteriores nos encargamos repetidamente de la organización de la ayuda humanitaria.

Con el tiempo, Bassam y yo desarrollamos una relación no sólo profesional, sino también personal. Después de 15 minutos en los que ya daba por hecho lo peor, finalmente recibí un mensaje de él: “Estoy en mi casa, bajo la cama junto a mi esposa y mis hijos, los bombardeos no cesan, la situación en este momento es muy difícil”. Ayer me comunicó que a él y a su familia se les está acabando el agua potable, que es muy complicado encontrar más y que ahora ya están reciclando el agua.

Después del exhorto del ejército israelí a las 1,1 millones de personas en Gaza - es decir, cerca de la mitad de la población total - para abandonar la parte norte del enclave, Bassam y su familia se vieron obligados a abandonar su casa el día de hoy. Ahora se encuentran a unos 15 o 20 kilómetros hacia el sur, en una especie de centro de concentración de la ONU, en el que no existen en absoluto condiciones para abastecer a miles de personas. Majeda Al-Saqqa, de la Culture and Free Thought Association, con la que cooperamos también desde hace muchos años, me relató: “Nos movemos entre mi casa y la de mi hermana, dependiendo de dónde estén más intensos los bombardeos. Permanecemos hacinad@s (8 a 12 personas) en la planta baja, en una habitación, tod@s junt@s.” Tú sabes qué tan notable es Majeda y cómo salta a la vista en Gaza como una mujer a todas luces feminista, con su cabello corto, su suéter con capucha y su chaqueta de cuero. Normalmente también es muy graciosa, ríe mucho y le gusta platicar. Hoy, si bien da señales de vida, se ha vuelto de muy pocas palabras. “Las bombas sacuden incesantemente el suelo”, dice, “pues tienen que usar bombas más potentes que en otras ocasiones”. Esto exige un gran tributo de ella, de tod@s en Gaza.

¿Cuáles son nuestros planes en concreto?

Estamos centrados en la organización de la ayuda humanitaria para las personas en la Franja de Gaza y en el apoyo para víctimas civiles en Israel, evacuadas de sus comunidades tras el ataque de Hamás. La PMRS cuenta con ambulancias que brindan primeros auxilios a l@s herid@s y ayudan en el traslado hacia hospitales. Esto resulta actualmente demasiado difícil, pues muchas calles no son transitables: ya sea porque han sido destruidas durante los bombardeos o porque se encuentran bloqueadas por los escombros de edificios bombardeados. Además, la situación es en extremo peligrosa. Durante esta guerra, el ejército israelí ya ha puesto en la mira a 13 instalaciones sanitarias y ayer asesinó a diez rescatistas de la Media Luna Roja palestina.

Entretanto, la PMRS ha podido iniciar con el funcionamiento de las llamadas clínicas móviles. Por supuesto, en tiempos de guerra el énfasis recae en la atención médica de emergencia, pero no  podemos olvidar que también las personas con enfermedades crónicas o infecciones agudas también deben ser atendidas. Justo aquí yace la fortaleza de la PMRS como proveedora de servicios de salud básica. Debido a los ataques aéreos, existe el peligro de que se interrumpa el tratamiento en curso para miles de pacientes, entre ell@s l@s que viven en la Franja de Gaza, pero también l@s que cuentan con un permiso para viajes con fines de atención médica.

Aparte de la situación humanitaria y del shock, ¿cuál es el análisis de la situación llevado a cabo por nuestras contrapartes en Israel y Palestina?

Para nuestr@s compañer@s palestin@s estaba claro que la respuesta israelí sería el comienzo de una brutal campaña militar en contra del enclave. Tod@s sabemos que esta guerra no va a acabar con Hamás y que ese no es el objetivo real de los masivos ataques aéreos sobre Gaza. L@s palestin@s consideran estos ataques como una expedición de castigo altamente letal. Esto también coincide con lo anunciado por los oficiales israelíes, así como por el primer ministro y por el vocero del ejército: venganza y destrucción. Estamos analizando nuestras posibilidades para realizar envíos de emergencia para la atención médica en la Franja de Gaza. No obstante, por el momento no hay ningún acceso de carácter humanitario, lo cual constituye un crímen de guerra. Pero queremos estar preparados para cuando exista una posibilidad de llevar ayuda a Gaza.

Obviamente, nuestr@s compañer@s en Israel se encontraban en un completo estado de shock por la masacre de Hamás. Tod@s están profundamente afectad@s. A pesar de ello, también ya han empezado a actuar: nuestra organización contraparte Physicians for Human Rights - Israel se ocupa de la atención médica de las personas que fueron evacuadas de las comunidades israelíes que fueron víctimas de ataques. Nosotr@s la apoyamos en la puesta a disposición de estos servicios.

¿Cómo observan nuestr@s compañer@s israelíes la reacción estatal frente a los crímenes de Hamás?

Ell@s viven en un país en el que la mayoría de la población eligió un gobierno de extrema derecha, al que se oponen todas nuestras contrapartes. Antes del sábado, el ambiente anti-palestino era ya extremadamente fuerte, así también el rechazo frente a cualquier actividad o activista israelí en contra de la ocupación.

Después del ataque de Hamás contra las comunidades israelíes, con aproximadamente 1,200 víctimas mortales, miles de herid@s y con hasta 150 personas secuestradas, los llamados de nuestras organizaciones contrapartes para mantener la prudencia frente a l@s palestin@s, podrían resultan en un extrañamiento de las mismas con respecto a una gran parte de su propia sociedad. Aquí debe señalarse que muchas organizaciones israelíes exigen la liberación de l@s rehenes; expresan su horror y su consternación por las masacres de Hamás, pero exigen a la opinión pública y al gobierno no castigar a las personas en Gaza por ellas. Cerca del 50 por ciento de la población ahí no tiene más de 16 años.

La entrevista fue realizada por Riad Othman

Traducción: Benjamín Cortés


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