Manifiesto

Solidaridad, dignidad y humanidad con personas en el exilio

Refugiados cerca de la frontera de Líbano con Siria. (foto: Holger Priedemuth)
Algún día, la Historia juzgara la indignidad con la cual las personas en el exilio no han sido acogidas. Pero antes debemos perseguir nuestra movilización.

Algún día, la Historia juzgara la indignidad con la cual las personas en el exilio no han sido acogidas. Pero antes de esta toma de conciencia, que esperamos inminente, nosotros, autores euromediterráneos, debemos perseguir nuestra movilización.

Es por esta razón que nuestras visiones compartidas, de nuestros compromisos colectivos et de nuestras prácticas comunes que afirmamos nuestra solidaridad con las personas en el exilio.

De manera colectiva, recodamos que no se puede aceptar ver a todos los principios de humanidad pisoteados por las políticas migratorias y su aplicación actual.

Solidaridad, humanidad y dignidad están criminalizados y negados

  • Cuando una persona se ve rechazar el acceso a los derechos elementares (agua, refugio…) para la única razón que no está en una buena situación jurídica;
  • Cuando un ciudadano está acusado del delito de solidaridad porque ha intentado de prestar asistencia básica a otro ser humano;
  • Cuando los Estados piden a los niños y a los adolescentes de probar su edad porque las expulsiones prevalecen sobre la protección de la infancia;
  • Cuando las políticas migratorias, especialmente la de externalización de las fronteras, crean zonas de congestión donde se multiplican las vulnerabilidades particularmente en términos de salud tanto física como mental;
  • Cuando la vulneración resulta de estas políticas, en los recorridos de exilio, esta explotada por las redes criminales;
  • Cuando se establece una competencia entre las vulnerabilidades des los acogidos et de los acogedores, favoreciendo la exclusión, generando, por consiguiente, tensiones en detrimento de la construcción de verdaderos sistemas universales de protección social;
  • Cuando la acogida de personas en situación de exilio esta utilizada para justificas el debilitamiento de los sistemas de protección social;
  • Cuando las políticas de no-acogido se traducen en práctica por la ausencia de acceso a los servicios fundamentales;
  • Cuando estas políticas disfuncionales y la ausencia de inclusión acentúan al final las dependencias a los sistemas de protección social de las personas que llegan o que están en tránsito;
  • Cuando, guiados por consideraciones populistas y xenofobias, Estados violan sus compromisos internacionales;
  • Cuando el reglamento de Dublín prima sobre la Convención europea de los Derechos Humanos y los otros tratados fundamentales e internacionales;
  • Cuando la solidaridad es objeto de doble rasero y que, tanto en el sano de la Unión Europea como en ambas orillas del Mediterráneo, algunos Estados se dan el derecho de no acoger mientras que a otros se les impongan el acogido, aunque no se les den medios dignos;
  • Cuando solo se conceden la ayuda humanitaria y al desarrollo a los estados o solo en función de la política migratoria y a cambio del control de las fronteras;
  • Cuando se establece una competencia entre el derecho universal a la Movilidad y el bienestar de los ciudadanos nacionales, y que se ha abandonado toda reflexión sobre el derecho a la Movilidad;
  • Cuando las leyes y los sistemas amenazan a los ciudadanos y las personas marginalizadas que sean o no, en situación de exilio, es imperativo que la definición y el establecimiento de prácticas estáticas, vinculadas a las migraciones, sean revisadas.

Nosotros, actores euromediterráneos, somos llamados a unirnos frente a estas negaciones de humanidad.

En este marco, constituimos un Movimiento euro-mediterráneo de solidaridad con las personas en el exilio. En efecto, consideramos que hay una emergencia legítima y necesaria de perseguir las movilizaciones ciudadanas, de multiplicarlas por la acción, la reflexión y la promoción.

Llamamos a todos los actores, incluso institucionales, a comprometerse de manera efectiva para que las acciones solidarias de resistentes, a escala local y transnacional, constituyen la hoja de ruta de nuestro Movimiento. Este Manifiesto es una llamada a unir nuestras fuerzas, nosotros que compartimos valores de solidaridad, de dignidad y de humanidad, que representan la evidencia del futuro de nuestras movilidades.

Roma, el 12 de junio de 2018

Este manifiesto fue redactado en el marco del lanzamiento del Movimiento euro-mediterráneo de solidaridad con las personas en el exilio


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