Las luchas por centrales solares, tierras de cultivo y libertad

Informes de las oficinas de medico

En diversas regiones importantes de proyectos, medico cuenta oficinas propias desde las cuales se coordinan proyectos y se mantienen las relaciones con las contrapartes. Tres directores de oficina nos relatan cuáles fueron para ellos los sucesos in situ más extraordinarios durante el año 2012.

Riad Othmann, Ramallah

{othmanjpg class="links"}En octubre de 2012 dejé atrás la Central de medico en Fráncfort para asumir la dirección de la oficina para Palestina e Israel, hasta ese momento a cargo de mi predecesor Luke McBain. Luke había acompañado los procesos jurídicos todavía pendientes con las autoridades israelíes, que se relacionan con nuestras instalaciones de energía solar y eólica. Este conflicto se había iniciado a fines de 2011, cuando la administración civil israelí, el brazo casi civil de la fuerza de ocupación militar en Cisjordania, ordenó inicialmente detener los trabajos y luego dispuso la demolición de las instalaciones. medico ha construido estas plantas con la organización contraparte israelí Community Energy Technology in the Middle East (Comet-ME) en las colinas al sur de Hebrón. Desde allí se produce energía para las comunidades palestinas marginales a las cuales se les niega el acceso a la red de energía eléctrica.

El Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, que había financiado las instalaciones, y sus representaciones diplomáticas, intervinieron en el conflicto con las autoridades de ocupación israelíes. La prensa informó sobre el caso más allá de las fronteras de Alemania. Por esta vía fue posible informar a una base más amplia de la opinión pública sobre los sucesos en las denominadas zonas C, en las cuales Israel posee el control total y persigue una política de expulsión gradual de la población palestina. Hasta ahora no se ha demolido ninguna de nuestras instalaciones. Sin embargo, la administración civil se ha negado a legalizarlas o a otorgar permisos de construcción. Lamentablemente, sin ejercer presión es casi imposible lograr que cambie la posición israelí. A pesar de todos los problemas, nuestros colegas de Comet-ME lograron inaugurar a principios de diciembre un pequeño centro para energías renovables en las cercanías de Hebrón, en presencia de numerosos invitados israelíes, palestinos e internacionales.

No me impactaron solamente la entereza y tenacidad de la contraparte de medico. También en Gaza encontré a personas valientes que se oponen al bloqueo tanto interno como externo, y que abogan por la libertad y los derechos humanos y civiles. Majeda Al-Saqqah de la agrupación Culture and Free Thought Association e Issam Younis del organismo Al-Mezan Centre for Human Rights observan con preocupación y con una perspectiva analítica los desarrollos en Cisjordania, las relaciones entre Hamas y Fatah, así como la política de Israel. El breve conflicto bélico de noviembre de 2012, unas tres semanas después de mi arribo, seguido por una semana de honda aprensión frente a una posible ofensiva por tierra de Israel, las llamadas telefónicas con los colegas en Gaza y Khan Younis bajo fuego... todos estos acontecimientos, directamente al inicio de mi estadía, llevaron a un intercambio intenso, también con otras de nuestras contrapartes en Israel, tales como Physicians for Human Rights. Con respecto a Gaza, incluso me atemorizó un poco mi propia reacción: a pesar de que mis diversas experiencias, por ejemplo en Pakistán, me han enseñado que las circunstancias in situ muchas veces no coinciden del todo con lo que los medios de comunicación nos presentan como la realidad, tuve que replantear de raíz las ideas que me había formado. Este proceso de aprendizaje todavía me tomará tiempo, ya que la situación en la Franja de Gaza es multifacética y compleja. Por suerte, medico cuenta con contrapartes que me apoyan, tanto allí como también en Israel y en Cisjordania.

Anne Hamdorf, Puerto Príncipe

{hamdorfjpg class="links"}Cuando en abril de 2012 nos pusimos en marcha temprano en la mañana para encontrarnos con nuestros colegas del Groupe Ecologique pour un Developement Durable en Haiti (GEDDH), ubicado en Oranger en las montañas en el interior de Léogâne, cerca del epicentro del terremoto, sentíamos una gran curiosidad por conocer lo que allí nos esperaba. GEDDH es una de las tres contrapartes de medico para los proyectos de reforestación en Haití. La deforestación del país, causada por la tala y la erosión, ha disminuido aún más la superficie de tierras fértiles. Para contrarrestar la consiguiente inseguridad alimentaria y la predisposición a los desastres naturales, es urgente llevar a cabo una reforestación.

El camino era muy empinado, y luego vimos por primera vez las áridas montañas. Solamente en algunos lugares subsisten pequeños grupos de árboles que traen a la memoria al Haití antiguo, cubierto de bosques. Hoy representan únicamente un dos por ciento. Pasamos la zona donde se construye el puesto de atención de la salud de GEDDH y las profundas quebradas, que nos hicieron ver la fuerza de la erosión de los suelos. De a poco fue posible reconocer las primeras obras de retención construidas por los miembros de GEEDH y la población con piedras y bambús. En las semanas anteriores, la prioridad se había centrado en la conservación mecánica del suelo. Una vez llegados a la cima, fue posible apreciar los resultados. Por todos lados se extienden zanjas construidas por nuestra organización contraparte y la población. Las mismas deben recoger la tierra lavada por la lluvia y evitar la erosión del terreno. Los plantones recién colocados, provenientes del pequeño vivero de GEDDH, aprovechan el sistema como reserva de agua.

Son pequeños pasos en la dirección correcta. Pasos inseguros, arduos y de largo aliento. Joseph, quien se encuentra a cargo del proyecto de GEDDH, nos informa que el proyecto ya ha logrado darse a conocer. Otras organizaciones locales han observado las zanjas en Oranger y han copiado este método sencillo, pero muy eficaz, en distintas regiones del país. Es un ejemplo exitoso que señala cómo la población haitiana es capaz de recuperar algo de su capacidad de acción y sus espacios. Precisamente éstas son las ocasiones que transmiten motivación y fuerza, que permiten afrontar de alguna manera los difíciles procesos y los innumerables reveses.

Dieter Müller, Managua

{muellerjpg class="links"}Para mí, un suceso especial en el año 2012 fue acompañar en México a la caravana de familiares de los migrantes desaparecidos procedentes de América Central: conocer a las mujeres y a unos cuantos hombres que no han perdido la esperanza de encontrar con vida a sus hijos, hijas o esposos, que habían partido en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Armándose de valor, los familiares se dirigieron a los responsables en México. Les exigieron mayor cuidado para que sus familiares en México no sean presa fácil de funcionarios corruptos y bandas de criminales que se aprovechan de ellos para sacar ganancias. Es chocante y escandaloso ver cómo México, que demanda un mejor trato para sus compatriotas en Estados Unidos de Norteamérica, maltrata a sus vecinos procedentes del sur. Los relatos y las informaciones que escuchamos durante el largo camino de más de 4.000 Km eran escalofriantes y deprimentes. También fueron impresionantes muchos de los encuentros – en albergues, en las vías del tren, en plazas públicas – con aquellas personas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua que, al igual que otros cientos de miles, atraviesan México. Sus historias dan cuenta de las tristes realidades de la exclusión y marginación, de represión, injusticias y violencia en sus países de origen. “¿Por qué debemos temer los riesgos del tránsito a través de México o de la frontera estadounidense cuando en nuestro país se nos niega una vida digna o afrontamos la amenaza de ser víctimas de la violencia en cualquier momento?”, pregunta un joven proveniente de Honduras. Por otro lado, fueron sumamente positivos los múltiples encuentros que tuvimos con todas las personas u organizaciones que se solidarizan con los migrantes y que los apoyan de diferentes maneras, mostrando compromiso y creatividad. Les ofrecen alimentos y bebidas, un lugar para descansar y recuperar fuerzas, ayuda médica o asesoramiento legal. Al mismo tiempo, abogan con decisión para que la política y la opinión pública reconozcan el derecho a una migración libre de violencia. Y crecientemente se trata de jóvenes de los sectores más diversos que deciden comprometerse con esta causa.


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