Ayuda y solidaridad

El ejemplo de Kobanê

Los médicos trabajan las 24 horas en la recientemente liberada ciudad sirio-kurda de Kobanê, en condiciones provisorias en el sótano del hospital destruido durante la guerra. (Foto: Mark Mühlhaus, attenzione)

En la ciudad kurda de Kobanê, así como también en otras partes de Siria, medico proporciona una ayuda humanitaria de emergencia que a su vez es también claramente un acto político.

Por Martin Glasenapp

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas apoya en Siria a 4,2 millones de personas cada día, y en los países vecinos la cifra asciende a 1,9 millones de refugiados sirios que reciben paquetes de alimentos. El 90% de la población siria vive por debajo del umbral de la pobreza. La nación siria, como entidad estatal y unidad administrativa soberana, ha dejado de existir, y su recuerdo como experiencia anterior a la guerra de 2011 y al inicio del levantamiento sirio se desvanece rápidamente.

Las cuatro fuerzas más poderosas en este país, tan centralizado en épocas pasadas, son el gobierno formal bajo el Presidente Assad, las milicias del denominado Estado Islámico, el grupo del Frente al-Nusra, perteneciente a al-Qaeda, así como el pueblo kurdo.  El gobierno de Assad controla aproximadamente el 45 por ciento del país, que incluye a casi todas las aglomeraciones urbanas y a alrededor de tres cuartas partes de la población.

Baschar al-Assad continúa creyendo que ha convencido a los niveles altos y medios de la sociedad, atemorizados por la población rural radicalizada y empobrecida, de que la “revolución siria” siempre fue una utopía y que basta con combatir el “terrorismo” controlado internacionalmente. El Estado Islámico domina más del 35 por ciento del país, que incluye muchas zonas desérticas y escasamente pobladas.

El Frente al-Nusra controla aproximadamente un cinco por ciento del país. Otro cinco por ciento pertenece a cientos de grupos y pequeñas milicias, restos del antiguo Ejército Libre Sirio. El viejo régimen centralizado de control se ha convertido en un Estado de caudillos neoliberales que priorizan las lealtades tradicionales, la pertenencia religiosa, la región de origen o los lazos familiares por encima de las lealtades nacionales. La única ideología que encuentra adeptos a nivel nacional, principalmente en la oposición, es el Islam.

En esta desesperada y compleja situación de una guerra que ha llegado para quedarse, donde casi todos luchan contra todos, destaca especialmente el pueblo kurdo. Los kurdos controlan aproximadamente un diez por ciento del país y cuentan con tres zonas geográficas autónomas no contiguas a lo largo de la frontera turca: Afrîn, Kobanê y Cizîrê. En estos cantones han instaurado una forma de gobierno autogestionaria de amplia autonomía, la cual consideran explícitamente como una modalidad de descentralización y municipalización del poder estatal. Por consiguiente, se trataría de la instalación de una forma específica de democracia directa y de la creación de un estado ciudadano. Esto podría también considerarse como un modelo para una Siria democrática en el futuro.

Más que una ayuda humanitaria

Cuando se conversa con representantes de la administración autónoma kurda, ya sea con comités ciudadanos, médicos, periodistas locales o representantes políticos kurdos, como lo ha hecho medico en el transcurso de sus numerosas visitas a Siria en el  correr de los últimos dos años, es notorio que no se trata solamente de posibilitar e implementar exitosamente una necesaria ayuda humanitaria de gran urgencia, sino también de la visión política de una autodeterminación en medio de las atrocidades de la guerra siria.

La región sirio-kurda de Rojava no necesita solamente una ayuda de emergencia para los múltiples refugiados que lograron huir a esta región: el último grupo llegó en el tercer trimestre de 2014 y estuvo constituido por la población yazidí procedente de las montañas de Shingal, amenazada de exterminio por el Estado Islámico. Falta también un reconocimiento político por parte de los poderes regionales e internacionales influyentes, que han transformado la lucha interna por la democracia en Siria en una sangrienta guerra de desgaste. La población kurda de Siria, que durante decenios fue la más excluida entre las excluidas, ha conquistado su derecho a expresarse, a gozar de una visibilidad cultural y a llevar una existencia política autogestionaria.

Esto puede observarse con particular claridad en la ciudad de Kobanê, la cual forma parte del más pequeño de los tres cantones kurdos en la Rojava siria. Desde fines del año, Kobanê se ha defendido durante largos meses contra ataques por parte del Estado Islámico. Pero esta resistencia, transformada en símbolo, tuvo un precio muy alto. En el transcurso de los meses de lucha se destruyó el 80 por ciento de la ciudad.

medico logró enviar colaboradores a esta ciudad en ruinas en diversas oportunidades, siendo la única organización alemana de ayuda en lograrlo. Allí fue posible observar la extensión de la devastación: casi todas las casas, calles, escuelas y hospitales han sido destruidos o muy dañados. Inclusive la harina y el agua potable tienen que importarse, ya que el molino de cereales de la región está en ruinas y además se han contaminado los graneros y dinamitado las tuberías de agua.

Una ambulancia y bancos de sangre

medico apoya la asociación médica de Kobanê desde hace más de dos años en sus esfuerzos por brindar atención de la salud a la población necesitada. Se suministraron medicamentos y también un banco de sangre para la clínica comunal a mediados de 2014, poco antes del ataque del Estado Islámico a la ciudad. A esto se ha sumado una ambulancia que se necesitaba con urgencia, con la cual ahora es posible transportar rápidamente a los heridos y así salvar vidas. Luego de que el hospital fuera completamente destruido durante el conflicto, medico renovó el banco de sangre y apoyó los esfuerzos del municipio por restablecer el sistema de atención de la salud.

Desde el inicio, medico decidió apoyar el experimento democrático kurdo en Siria. No se trataba de defender una secesión kurda en Siria, a pesar de que los kurdos y kurdas tendrían el derecho histórico de acceder a su independencia, un derecho que les fuera denegado por los poderes coloniales y los sucesivos modelos estatales de desarrollo árabes de corte autoritario.

medico ha tomado partido por Kobanê, porque a lo largo de la periferia siria se perfila una posible comunidad democrática más allá de la violencia radical y religiosa, las purgas étnicas y el autoritarismo corrupto. La ayuda humanitaria de emergencia en Kobanê, así como en los demás cantones kurdos de Rojava, es por lo tanto un acto consciente de solidaridad política, que medico pudo llevar a cabo en el año 2014 únicamente en base a donaciones y gracias al apoyo de una cifra excepcionalmente alta de personas donantes.


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