medico international

03.05.2009 Israel/Palestina

Por encima de muros y rejas

Programas de salud en los enclaves palestinos

Todas las personas por igual tienen derecho a acceder al mayor grado posible de salud. Este derecho, inalienable e incondicional, rige las actividades de Medico International desde 1968. La salud tiene que ver no sólo con el acceso a médicos y medicamentos, sino también con la dignidad en las condiciones de vida, es decir, con la implantación de los derechos humanos económicos, sociales y culturales. Por eso, la salud es siempre una cuestión política. En la región de Israel/Palestina, la adscripción nacional y étnica determina el acceso a la salud. En los territorios ocupados, se ha establecido un sistema de enclaves para los palestinos que provoca considerables limitaciones en el derecho a la libre circulación de las personas y bienes y que no sólo bloquea el desarrollo, sino que es causa directa de retroceso en todos los aspectos de la vida cotidiana. El acceso a los servicios sanitarios ha quedado enormemente limitado, y las condiciones marco dictadas por la política socavan sistemáticamente cualquier esfuerzo destinado a mejorar las condiciones de vida. Todo ello, por supuesto, sin olvidar que la guerra forma parte de la vida cotidiana para israelíes y palestinos, una circunstancia a la que nos referiremos aquí tan sólo de pasada.

Por cuenta y riesgo propios

En el distrito de Ramallah, en Cisjordania, los muros y demás barreras erigidos principalmente a lo largo de la línea verde y de la recientemente construida autopista 443 tienen un efecto nefasto sobre la población rural. La autopista es de uso exclusivo para los israelíes y atraviesa la región de punta a punta. A lo largo de 2008, Medico trabajó junto con sus contrapartes para mantener y mejorar los servicios sanitarios básicos de 27 comunidades marginadas, con una población total de 75.000 habitantes. La asistencia se llevó a cabo a través de médicos generalistas, ginecólogos y trabajadoras sanitarias. Además de renovar las instalaciones, se distribuyeron medicamentos entre los enfermos a precios asequibles y los técnicos pudieron llevar a cabo exámenes médicos básicos en laboratorios. El trabajo cotidiano se vio complementado con cursos mediante los cuales se ampliaron la conciencia y los conocimientos de la población en cuestiones de higiene, enfermedades crónicas y nutrición.

La situación en la franja de Gaza era si cabe más desalentadora. Israel seguía eludiendo su responsabilidad sobre unos territorios todavía bajo su control. El bloqueo de la franja de Gaza como consecuencia de la política de separación israelí, intensificada desde junio de 2007 como respuesta a la llegada al poder de Hamás, supuso el desmoronamiento de las ya de por sí insuficientes estructuras civiles, entre ellas el suministro de agua y el sector sanitario. Con el objetivo de garantizar el acceso a la asistencia sanitaria básica de los sectores civiles más desfavorecidos en las comunidades marginadas, Medico prestó su apoyo a la Palestinian Medical Relief Society (PMRS), con quien trabaja desde hace años, para facilitar el acceso a la asistencia sanitaria básica a los aproximadamente 225.000 habitantes de la franja de Gaza. Pese a los impedimentos de las autoridades israelíes, se procedió a la compra y transporte hasta Gaza de medicamentos, para ser utilizados en el tratamiento de pacientes aquejados de enfermedades agudas y crónicas. También se distribuyó leche de fórmula entre los lactantes. Gracias a dos clínicas móviles nos fue posible atender a cerca de 18.000 pacientes en localidades aisladas y afectadas en parte por las operaciones militares. El proyecto, en contra de lo inicialmente planeado, costeó también el alquiler de una clínica móvil, puesto que el equipamiento correspondiente de PMRS fue destruido durante un ataque aéreo israelí sobre el centro de la ciudad de Gaza.

En el valle del Jordán, por otra parte, la administración israelí se niega a autorizar las obras necesarias para que el agua y la electricidad lleguen a las viviendas. El acceso al agua y las tierras se ha reducido considerablemente para beneficiar a los colonos israelíes, mientras la población palestina, hacinada en sus enclaves, se ve empujada hacia el oeste. Para apoyar a estas comunidades rurales, la Unión de Comités Agrícolas (UAWC) y Medico han puesto en marcha un proyecto piloto con el que se pretende permitir la subsistencia económica de dos comunidades rurales del valle del Jordán, informar a la población sobre sus derechos e impedir que se sientan obligados a abandonar sus aldeas para vivir en condiciones dignas.

Teatro contra el desánimo

La menguante cohesión social, sumada al hundimiento económico y la falta de perspectivas de futuro como consecuencia del sistema de enclaves impuesto por Israel, han dejado huellas muy profundas en la psique de muchas personas. La violencia doméstica, las depresiones y la aceptación de patrones reaccionarios con los que explicar y solucionar la situación son consecuencia de este proceso. El desánimo cunde, circunscrito al ámbito privado, lo que a su vez mina los esfuerzos por mantener en pie y continuar ampliando la solidaridad dentro de las comunidades en materia sanitaria. Por ese motivo, Medico ha apoyado también el Teatro de la Libertad de Jenín: el teatro es también terapia. En el campamento de refugiados de Jenín, un "hervidero de violencia", las y los adolescentes pueden abordar en un espacio protegido sus experiencias cotidianas de violencia e impotencia. A través de esta actividad recuperan la autoestima, lo que les ayuda a cimentar la solidaridad y a poner en tela de juicio esquemas de pensamiento transmitidos de generación en generación.

La crisis en los territorios ocupados sólo terminará cuando la situación política cambie radicalmente. Es por ello que Medico apoya a su contraparte israelí de los Physicians for Human Rights Israel (PHR-IL) en la redacción de informes que subrayan la desigualdad en el acceso a la salud, las violaciones de los derechos humanos y la marginación en los territorios. La cooperación entre israelíes judíos y palestinos, como en el caso del trabajo conjunto de PHR-IL y PMRS, avanza hacia la formulación de una agenda política común y demuestra que, pese a todo, no debemos perder la esperanza, por paradójica que ésta pueda parecer.

En 2008 destinamos un total de 933.387 € a nuestras contrapartes en Palestina e Israel. Esta suma incluye fondos aportados por ECHO, el Ministerio alemán de Asuntos Exteriores y el arzobispado de Múnich.

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