medico international

02.05.2008 Bangladesh

Grandes sueños, con posibilidad de fracaso

Gonoshasthaya Kendra entre la producción farmacéutica, el fomento de la salud y la gestión de desastres

Las contradicciones son moneda de cambio habitual en Bangladesh. Así, la mayoría de la población vio con buenos ojos la llegada al poder del Ejército a comienzos de 2007, puesto que esperaban que la "mano dura" trajese consigo la superación de los violentos enfrentamientos políticos y la erradicación de la corrupción. Sin embargo, muchos de los generales jubilados anticipadamente son también propietarios de grandes complejos industriales y derivan un beneficio directo de la política económica neoliberal de las elites, concentrada en los réditos que pueden obtenerse con las exportaciones. Ello no les impide, dada la ocasión, condenar la orientación a los mercados exteriores como medida coercitiva ordenada por el Banco Mundial y el FMI".

Producción farmacéutica en aras del bien común

La política farmacéutica es igualmente contradictoria. El gobierno y las principales compañías farmacéuticas especulan con las reglas de excepción de la Organización Mundial del Comercio, que establecen que los "países menos desarrollados" (entre los que se cuenta Bangladesh) pueden continuar hasta 2016 la producción de medicamentos protegidos por patente. Al mismo tiempo, el Gobierno no hace nada para derogar las leyes sobre patentes del país, vigentes desde la época colonial. Sólo así podría aprovecharse realmente la cláusula preferente. Desde Medico, junto con nuestra contraparte en Bangladesh Gonoshastaya Kendra (GK), empezamos a preguntarnos cómo podría aprovecharse la norma de excepción para favorecer el acceso a las medicinas de los excluidos. Juntos sopesamos la idea de ampliar la capacidad de producción de GK de tal manera que fuese posible producir medicamentos esenciales a un precio accesible para el mercado global.

A raíz de esta idea se organizaron en 2007 unos talleres de planificación en Frankfurt, en el transcurso de los cuales nuestros compañeros de Bangladesh entraron en contacto con Eloan Pinheiro, experta brasileña en cuestiones farmacéuticas. Juntos diseñamos un borrador de proyecto, y nos fue posible obtener un financiamiento público de la Sociedad Alemana de Desarrollo (DEG) para llevar a cabo un detallado estudio de viabilidad. Al poco de poner en marcha este plan, la realidad se encargó de poner las cosas en perspectiva para nuestros colaboradores. Después de que en verano las inundaciones sumergiesen tres cuartas partes del país, uno de los peores ciclones que se recuerdan que se abatió sobre las regiones rurales del sudoeste de Bangladesh. Gracias al relativo buen funcionamiento de los sistemas de alarma de catástrofes murieron "sólo" entre 3.000 y 4.000 personas: en 1992, el último gran ciclón que arrasó el país costó la vida a más de 100.000 personas.

Ayuda frente al desastre y reconstrucción

Como tantas otras veces a lo largo de su historia, Gonoshasthaya se transformó casi de un día para otro en una organización de ayuda de emergencia de alcance nacional. Los estudiantes de medicina y promotores de salud que estudiaban en GK asistieron a los colaboradores más experimentados de los servicios de emergencia. Además de prestar asistencia médica y primeros auxilios se ocuparon de transportar alimentos y ropa a las regiones más recónditas del país. La extraordinaria profesionalidad con la que GK reaccionó ante la emergencia despertó no sólo la admiración de cooperantes extranjeros como Medico, la organización francesa Secours Populair o los británicos de Merlin: la voz de los coordinadores de los equipos de GK tuvo también una enorme relevancia en las instituciones estatales de coordinación, y la presencia de sus equipos de emergencia en las comunidades rurales obligó a los centros de salud públicos y a los médicos contratados por el Gobierno a incrementar sus esfuerzos para no quedar demasiado en evidencia ante la opinión pública durante la emergencia. Una vez subsanados los daños más inmediatos de la catástrofe, los trabajadores de GK, lejos de darse por satisfechos con su gestión de la emergencia, empezaron a hacer planes para hacer frente a la crisis alimentaria provocada por la destrucción de las cosechas y el incremento del precio de los alimentos. Junto con las familias campesinas, GK trabaja ahora para optimizar los métodos de cultivo y se ocupa de la organización de cooperativas agrícolas. En ellas se prevé el uso colectivo de las herramientas de cultivo y una distribución eficiente de las parcelas que permita un cultivo más productivo de la tierra. El objetivo es escapar a la amenaza del hambre por medio de cosechas más abundantes y frecuentes y de este modo impedir la emigración forzosa hacia los barrios marginales de las grandes ciudades. Esa es otra de las contradicciones de Bangladesh: pese a que sus 150 millones de habitantes hacen del país una de las naciones más pobladas de la Tierra, buena parte de su superficie está sin cultivar porque el latifundismo feudal que impera en el país obliga a la población rural al éxodo masivo. Las cooperativas agrícolas ofrecen también amplias posibilidades laborales a las mujeres, el avance de las cuales se cuenta desde siempre entre las tareas centrales de Gonoshasthaya Kendra. Tras treinta y cinco años de experiencia, en GK son también conscientes de que su labor en este sentido no siempre es bienvenida en las comunidades tradicionales: desde GK se asume que ésta será una tarea a muy largo plazo.

La decepción, con todo, es inevitable: los grandes planes de producción internacional de medicamentos se han quedado de momento en nada. La capacidad de producción de GK no se aproxima siquiera a la de las grandes farmacéuticas globales. Esa fue también la conclusión de la DEG, convencida de que GK no podrá competir con otras compañías comerciales. Ni siquiera la valoración expresa del potencial de desarrollo o la creatividad del departamento de investigación de GK pueden contrarrestar la objetividad de los datos de la economía global. Esto no supone, sin embargo, el fin de nuestros esfuerzos conjuntos en el sector farmacéutico. La bodega para las materias primas, cofinanciada por Medico, estará lista antes del monzón de 2008, como también estará lista la nueva planta depuradora. Después de todo, hoy es más urgente que nunca poder poner medicamentos económicos y de calidad a disposición de los pobres de Bangladesh. GK continuará trabajando con este objetivo durante los próximos años, con el apoyo de Medico.

Andreas Wulf

Medico destinó en 2007 54.208 € a la cooperación con Gonoshastaya Kendra y la ayuda de emergencia en Bangladesh.

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