
Juliano Mer Khamis era un personaje verdaderamente incómodo. Hijo de madre judía israelí y padre palestino, era en sí mismo la encarnación de la frontera. Se negó a que otros le encasillasen en uno u otro bando, y prefirió sentarse a horcajadas sobre el muro, completamente desguarnecido. El 4 de abril de 2011 fue asesinado frente a su teatro, el Freedom Theatre. Había llegado a Jenin, en la Cisjordania ocupada, siguiendo los pasos de su madre Arna, un lugar en el que la gente sólo conoce a los israelíes como soldados.
Allí continuó trabajando en el teatro infantil y juvenil que había fundado su madre, un espacio protegido, en el que los jóvenes podían reflexionar y tratar sus experiencias cotidianas de violencia e impotencia. Juliano abrió allí también la primera escuela palestina de arte dramático, y sus producciones eran de lo mejor que ha conocido el teatro palestino. Bajo la luz de los focos se libraba una batalla en dos frentes: contra la ocupación, que convierte en prisioneros a los habitantes de Jenin; y contra el discurso reaccionario surgido como consecuencia del aislamiento y la ocupación. Los compañeros de fatigas de Juliano quieren mantener con vida el proyecto, que alcanzó su punto álgido con su controvertida puesta en escena de Rebelión en la granja, de George Orwell, en la que los jóvenes palestinos se veían privados de sus oportunidades en la vida tanto por la ocupación (los humanos) como por sus propios dirigentes (los cerdos).
El asesinato no puede ser el punto y final del “teatro de la libertad”. Pese a la violenta muerte de Juliano Mer Khamis, sus compañeros confían todavía en el atractivo y la fuerza del teatro. Su próximo proyecto lleva por título “Playback Theatre”: se trata de una experiencia teatral interactiva en Jenin y alrededores, en la que el público cuenta sus propias historias para que los actores y músicos puedan improvisar una escenificación a partir de ellas, una forma muy expresiva de dar voz a la lucha común y la voluntad de resistencia.
