
Desde hace más de 40 años, medico international trabaja en favor del derecho humano a la salud. Solo en 2010, la organización radicada en Frankfurt promovió más de 100 proyectos de sus contrapartes en África, Asia y América Latina. A través de su actividad, medico international pretende defender la ayuda, pero también analizarla críticamente y contribuir a su superación.
Mediante el apoyo a organizaciones contrapartes, así como las labores de concientización e información en Alemania y Europa y el establecimiento de redes a escala mundial con iniciativas en pro de la salud, participamos en el esfuerzo común por superar las causas de la pobreza y la emergencia. Ejemplos concretos de este compromiso son la ayuda de emergencia inmediata prestada a los supervivientes del terremoto de Haití pocos días después de producirse la tragedia a través de nuestra contraparte dominicana Cosalup, o bien el apoyo prestado a la Universidad Internacional de Salud de los Pueblos en Kisumu. En ambas medidas puede apreciarse una nueva concepción de la solidaridad. Se trata de una solidaridad entre iguales en este, el único mundo que tenemos. No se requiere la aportación de expertos "blancos" para que el pueblo de Haití consiga liberarse de la marginación. Son precisos los conocimientos de los propios haitianos y el fortalecimiento de sus propios medios y capacidades de autoayuda.
Al apoyar la solidaridad desde la base, sin enviar personal propio, pretendemos dar ejemplos concretos, frente a una concepción de la ayuda que muy a menudo se manifiesta paternalista y que acaba cimentando la dependencia de los marginados, en lugar de contribuir a erradicarla. En ese sentido, el apoyo prestado a la Universidad Internacional es un intento de conservar y potenciar los conocimientos alternativos, frente a la aceptación cada vez mayor de una concepción de la salud que supedita el acceso a la salud de las personas a las leyes del mercado. Y así, los cursos de la Universidad Internacional de Salud de los Pueblos, que se imparten regularmente en distintos puntos del sur global (en 2011 también en el barrio de Brooklyn en Nueva York), tienen como objetivo permitir el intercambio de conocimientos y de experiencias prácticas y concretas.
Desde la gran crisis financiera de 2008 hemos podido observar el renacer en todo el planeta de la idea de la justicia social. Ya sea en Cairo, en Santiago de Chile, en Madrid o en Tel Aviv, la gente se echa a la calle y vincula esta idea a la exigencia de una democracia que garantice la participación verdadera de todas y todos. "Otro mundo es posible", reza el lema de los foros sociales mundiales. A lo largo de muchos años, este lema se ha mantenido firme frente a la supuesta falta de alternativas a un ordenamiento económico global basado en la desigualdad. Vivimos ahora una fase (frágil, es cierto) de acercamiento de la política. Clave para este acercamiento es la idea de que todas las personas son ciudadanos y ciudadanas del mundo, y como tales tienen derechos. El cumplimiento, la materialización de los derechos: ahí radica el trabajo de medico international y su promoción de proyectos. Es esta una labor realizada en igualdad con nuestras contrapartes en todo el mundo y con todas las personas e instituciones que nos apoyan y financian en Alemania.
